Lavanda: cuidados, poda, riego y cultivo en maceta
La lavanda es una planta mediterránea de suelos pobres y secos. En casa falla casi siempre por lo contrario de lo que se piensa: demasiada agua, demasiada sombra o un sustrato demasiado rico. Si le das sol de sobra, un sustrato que drene y la podas cada año, florece durante meses y vive diez años o más.
Esta ficha cubre su cultivo en maceta y en jardín, y sobre todo la poda, que es lo que diferencia una lavanda compacta y florida de una leñosa y abierta.
Luz
Pleno sol, al menos seis horas al día. En interior no prospera: necesita el sol de la terraza, el balcón o el jardín. Con sombra parcial crece larguirucha, florece poco y enferma de hongos.
Orientación sur o suroeste. En climas muy calurosos tolera el sol de todo el día sin problema.
Riego
Muy poco. En maceta, riega a fondo cuando el sustrato esté seco varios centímetros:
- Primavera y verano: cada 10 a 15 días en maceta, más seguido en olas de calor con maceta pequeña.
- Otoño e invierno: casi nada; solo si pasan semanas sin lluvia y el sustrato está seco del todo.
En el suelo, una vez establecida (a partir del segundo año), apenas necesita riego salvo en sequías largas. El exceso de agua pudre las raíces y es la primera causa de muerte de la lavanda.
Riega el sustrato, no la planta, y preferiblemente por la mañana.
Sustrato y maceta
Suelo pobre, calcáreo y con drenaje perfecto. En maceta, mezcla sustrato universal con un 40 % de arena gruesa, grava fina o perlita. No añadas turba ni sustratos ricos en materia orgánica.
Maceta de barro sin esmaltar, grande (al menos 30 cm de diámetro para una planta adulta), con agujeros. Una capa de grava en la superficie mantiene seco el cuello de la planta.
En el jardín, si el suelo es arcilloso y retiene agua, planta en un montículo o en una zona elevada y añade arena y grava al hoyo.
Temperatura y humedad
Lavandula angustifolia (lavanda inglesa) resiste heladas fuertes, hasta -15 °C. Lavandula dentata y L. stoechas (cantueso) son más sensibles y sufren por debajo de -5 °C; en zonas frías, protégelas o mételas en un sitio resguardado.
Prefiere ambientes secos y aireados. La humedad alta con poca ventilación provoca hongos, sobre todo en la base de la planta.
Abono
Casi ninguno. Un sustrato rico produce mucha hoja y poca flor. Como mucho, un puñado de compost maduro en primavera o un abono de liberación lenta bajo en nitrógeno. En maceta, un abono para plantas de flor a un cuarto de dosis una vez en primavera.
Poda
Es el cuidado más importante y el más olvidado. Sin poda, la lavanda se hace leñosa, se abre por el centro y deja de florecer en pocos años.
Después de la floración (final de verano): corta las varas florales secas junto con dos o tres centímetros de hoja, dando forma redondeada. Nunca cortes por debajo de la parte con hojas: la madera vieja sin hojas no rebrota.
A principios de primavera: recorta ligero, un tercio del verde, para compactar la planta antes de que brote.
Una lavanda ya leñosa y abierta es difícil de recuperar. Mejor sacar esquejes y sustituirla.
Reproducción
Por esquejes a final de verano o principios de otoño:
- Corta brotes del año de 10 cm, sin flor, justo bajo un nudo.
- Quita las hojas de la mitad inferior.
- Clávalos en sustrato de arena y turba a partes iguales, apenas húmedo.
- Mantén en semisombra y ventilado. Enraízan en 4 a 8 semanas.
Las semillas tardan mucho y dan plantas variables; los esquejes son más fiables.
Calendario de cuidados de la lavanda
- Primavera: recorte ligero de un tercio del verde, trasplante si hace falta y, como mucho, un puñado de compost.
- Verano: floración. Riego cada 10 a 15 días en maceta y cosecha de flores cuando los primeros capullos abren.
- Final de verano y otoño: poda principal tras la floración y esquejes para plantas nuevas.
- Invierno: sin riego salvo sequías largas, protección para L. dentata y L. stoechas en zonas frías.
Problemas comunes
La planta se seca de repente
Pudrición de raíz por exceso de agua o suelo que no drena. Reduce el riego y mejora el drenaje. Si las raíces ya están negras, no se recupera; saca esquejes de las partes sanas.
Se abre por el centro y está leñosa
Falta de poda durante años. Poda ligera para intentar compactarla, sin llegar a la madera desnuda, y prepara esquejes de reemplazo.
Poca flor y tallos largos
Poca luz o exceso de abono. Pásala a pleno sol y deja de abonar.
Hojas grises con polvo blanco
Oídio por humedad y falta de ventilación. Retira las hojas afectadas, aclara la planta y evita mojar el follaje.
Hojas amarillas
Exceso de riego o sustrato rico y compacto. Deja secar y trasplanta a una mezcla con más arena si hace falta.
Cercópidos (espuma blanca en los tallos)
La «espuma de cuco» es inofensiva: una ninfa de insecto se protege con ella. Lávala con un chorro de agua.
Preguntas frecuentes sobre la lavanda
¿Cada cuánto se riega la lavanda en maceta?
Cada 10 a 15 días en primavera y verano, a fondo y solo con el sustrato seco varios centímetros. En otoño e invierno, apenas. La lavanda muere mucho más por exceso de agua que por falta: ante la duda, no riegues.
¿Cuándo se poda la lavanda?
Después de la floración, a final de verano, cortando las varas secas y dos o tres centímetros de hoja con forma redondeada. Y un recorte ligero a principios de primavera. Nunca cortes por debajo de la zona con hojas, porque la madera vieja no rebrota.
¿Se puede tener lavanda en interior?
No prospera en interior: necesita seis horas de sol directo y aire seco en movimiento. Dentro de casa se alarga, no florece y enferma. Es una planta para balcón, terraza o jardín.
¿Por qué se seca mi lavanda?
Por exceso de riego, sustrato que retiene agua o maceta sin drenaje. Las raíces se pudren y la planta se seca de golpe aunque la tierra esté húmeda. Mejora el drenaje con arena o grava y riega mucho menos.
Si te gustan las aromáticas de sol, la albahaca necesita el mismo sol pero mucha más agua. El limonero en maceta comparte terraza con la lavanda sin problema. Más plantas de pleno sol en el buscador.