Agave: cuidados, sol, riego y cómo separar los hijuelos

El agave o maguey es una suculenta de roseta grande que necesita pleno sol, riego escaso y un sustrato mineral que drene rápido. En jardín crece sin cuidados en climas secos y soleados; en maceta vive muchos años si no le sobra agua. Hay especies de 30 cm y especies de 3 m, con y sin espinas.

Esta ficha explica cómo elegir especie según el espacio, cómo regarlo en maceta y en el suelo, qué frío soporta cada tipo, cómo separar los hijuelos y qué precauciones tomar con la savia y las espinas.

Luz

Pleno sol todo el día. Cuantas más horas de sol directo reciba, más compacta y coloreada será la roseta. En interior solo sobrevive pegado a una ventana al sur con sol la mayor parte del día, y aun así crece débil; es una planta de terraza, balcón y jardín.

Con sombra las hojas se alargan, se ablandan y la roseta se abre. El Agave attenuata, sin espinas, es el único que agradece sombra ligera en las horas más duras del verano en climas muy calurosos; los demás aguantan el sol más fuerte.

Riego

Riega solo cuando el sustrato esté seco por completo y, en el suelo, solo en sequías largas una vez establecido.

  • Primavera: cada 3 o 4 semanas en maceta si no llueve.
  • Verano: cada 2 o 3 semanas en maceta a pleno sol; en el suelo, cada 4 o 6 semanas en sequía.
  • Otoño: cada 4 semanas en maceta, o nada si llueve.
  • Invierno: nada. Si está en interior, un riego ligero al mes.

Riega por el sustrato, sin encharcar el centro de la roseta, y sin plato. Un agave con sed tiene las hojas algo arrugadas y plegadas a lo largo; uno con exceso de agua se pone blando y amarillo desde la base, y a menudo ya no se salva.

Sustrato y maceta

Mezcla a partes iguales sustrato para cactus y arena gruesa, pómez o grava fina. En el suelo, si la tierra es pesada, abre un hoyo el doble de ancho que la roseta, mezcla la tierra con 50 % de grava y arena y planta sobre un montículo para que el agua no se acumule en el cuello.

Maceta de barro, pesada y con agujeros, con un diámetro igual al de la roseta: 20 cm para un Agave victoriae-reginae joven, 40 cm o más para un Agave americana. Trasplanta cada tres o cuatro años en primavera; el agave crece despacio en maceta, y eso es una ventaja para especies grandes.

Temperatura y humedad

Crece entre 10 y 35 °C y soporta más de 40 °C con sol. El frío depende de la especie: el Agave americana y el Agave parryi aguantan -5 °C o menos con el sustrato seco; el Agave attenuata se daña por debajo de 0 °C y conviene protegerlo o meterlo bajo techo. En zonas con inviernos fríos y lluviosos, el problema es la combinación de hielo y humedad.

Prefiere aire seco. No lo pulverices ni lo riegues desde arriba.

Abono

Casi ninguno. En maceta, fertilizante para cactus a un cuarto de dosis una vez en primavera. En el suelo, nada. El exceso de abono acelera la floración, y los agaves mueren después de florecer.

Reproducción

La mayoría de las especies saca hijuelos alrededor de la roseta madre. Sepáralos en primavera, con guantes gruesos y, en especies con espinas, protegiendo también los brazos:

  1. Elige hijuelos de al menos 10 cm de diámetro, con hojas propias.
  2. Aparta la tierra, localiza el rizoma que los une a la madre y córtalo con un cuchillo limpio o una pala afilada. Procura que el hijuelo conserve algunas raíces.
  3. Deja secar la herida a la sombra entre tres y siete días, según el tamaño.
  4. Planta en sustrato mineral seco, enterrando solo la base, en una maceta apenas más ancha que el hijuelo.
  5. No riegues hasta pasadas dos semanas. Enraíza en 1 a 2 meses.

La roseta madre florece una sola vez, a los 10 o 30 años según la especie, con una vara de varios metros, y después muere. Los hijuelos que ha dejado la sustituyen.

Problemas comunes

Hojas blandas y amarillas desde la base

Pudrición por exceso de riego o frío húmedo. Deja de regar, saca la planta y corta las raíces y hojas afectadas. Si el centro de la roseta está blando, no tiene remedio; salva los hijuelos.

Hojas plegadas y arrugadas

Sed prolongada, sobre todo en maceta pequeña a pleno sol. Riega a fondo y se recupera en una semana.

Roseta abierta y hojas alargadas

Falta de sol. Sácalo a pleno sol de forma gradual durante dos semanas. Las hojas estiradas no se compactan; las nuevas saldrán bien.

Manchas marrones hundidas en las hojas

Hongos por humedad y poca ventilación, o quemaduras tras un cambio brusco al sol. Mejora la ventilación, no mojes las hojas y aclimata al sol poco a poco.

Hojas inferiores secas

Normal: las hojas más viejas se secan con el tiempo. Córtalas a ras de la base con guantes cuando estén secas del todo.

Picudo del agave

Hojas centrales que se ablandan y se desprenden con facilidad, con galerías y olor a podrido en la base. Es un escarabajo cuyas larvas devoran el corazón. Retira y destruye la planta afectada, revisa las vecinas y trata de forma preventiva con un insecticida sistémico en primavera en zonas donde sea común.

Cochinilla algodonosa

Motas blancas en la base de las hojas. Retira con bastoncillo con alcohol y pulveriza jabón potásico cada cinco días durante tres semanas.

Preguntas frecuentes sobre el agave

¿Cada cuánto se riega el agave?

Cada 2 o 3 semanas en verano en maceta a pleno sol, cada 3 o 4 semanas en primavera y otoño, y nada en invierno, siempre con el sustrato seco por completo. En el suelo, una vez establecido, solo en sequías de más de un mes. Riega por el sustrato, sin mojar el centro de la roseta.

¿El agave aguanta el frío?

Depende de la especie. El Agave americana, el Agave parryi y otros de zonas altas soportan -5 °C o menos con el sustrato seco. El Agave attenuata, sin espinas, se daña por debajo de 0 °C. En climas con heladas y lluvia de invierno, protégelos de la humedad más que del frío.

¿Se puede tener un agave en maceta?

Sí, y es la mejor forma de controlar las especies grandes, porque en maceta crecen despacio. Usa una maceta de barro pesada, con agujeros, y sustrato con 50 % de arena gruesa o pómez. Elige especies compactas, como Agave victoriae-reginae o Agave parryi, para balcones.

¿El agave es tóxico?

Sí. La savia contiene cristales de oxalato de calcio y saponinas que irritan la piel y, si perros o gatos mastican las hojas, provocan vómitos, babeo e hinchazón de la boca. Las espinas terminales causan heridas profundas. Usa guantes gruesos para manipularlo y plántalo lejos de pasos y zonas de juego.

Si buscas rosetas resistentes para rocalla, el sempervivum aguanta más frío y ocupa menos. El aloe vera y la yuca piden el mismo sustrato y riego. En cómo regar las plantas tienes el riego por secado completo, y en el buscador más plantas de pleno sol.