Sempervivum o siempreviva: cuidados, sol, riego y frío
El sempervivum o siempreviva es una suculenta de roseta que vive a pleno sol, con riego escaso y sustrato mineral, y aguanta heladas de -20 °C y nieve. Es la suculenta de exterior por excelencia: rocallas, muros, tejados, macetas de balcón y cualquier sitio con sol y buen drenaje.
Esta ficha explica cómo cultivarlo en maceta y en el suelo, por qué no sirve para interior, cómo regarlo, cómo separar los hijuelos (los «pollitos» que rodean a la «gallina») y qué le pasa a la roseta madre después de florecer.
Luz
Necesita pleno sol: al menos cinco horas de sol directo al día, y mejor todo el día. Con sol, las rosetas se mantienen compactas y toman tonos rojos, morados o bronce según la variedad; con sombra se abren, se vuelven verdes y se pudren con la primera lluvia larga.
No es una planta de interior. Detrás de un vidrio, sin aire ni frío, se estira y muere en unos meses. Si solo puedes tener plantas dentro, elige una haworthia o una echeveria.
Riego
Riega solo cuando el sustrato esté seco por completo y la roseta se note algo blanda; en el suelo, casi nunca.
- Primavera: cada 2 o 3 semanas en maceta si no llueve.
- Verano: cada 2 semanas en maceta a pleno sol; cada 3 o 4 semanas en el suelo en sequías largas.
- Otoño: cada 3 o 4 semanas, o nada si llueve.
- Invierno: nada. Vive de la lluvia y la nieve.
Riega por el sustrato y nunca sobre las rosetas. En maceta, vacía el plato o, mejor, no uses plato. Lo mata la humedad estancada, no el frío ni la sequía.
Sustrato y maceta
Sustrato muy mineral: 60 % de pómez, grava fina o arena gruesa y 40 % de sustrato para cactus. En el suelo, si la tierra es arcillosa, planta sobre un montículo de grava y arena o en huecos entre piedras. Una capa de grava en la superficie mantiene seco el cuello de las rosetas.
Macetas de barro, cuencos anchos y poco profundos (8 a 12 cm de profundidad bastan), con agujeros. Crece a lo ancho por los hijuelos: un cuenco de 25 cm se llena en dos o tres años. Trasplanta o divide cuando no quede espacio, en primavera u otoño.
Temperatura y humedad
Crece entre 5 y 30 °C y soporta heladas de -20 °C o más, incluso bajo nieve, siempre que el sustrato drene. El peligro en invierno es la combinación de agua estancada y hielo, no el frío. Protege del exceso de lluvia en zonas muy húmedas con un alero o inclinando la maceta.
En verano aguanta calor fuerte, aunque en climas con más de 35 °C agradece sombra ligera a mediodía. Prefiere aire seco y mucho viento; no lo pulverices.
Abono
Ninguno en el suelo. En maceta, un poco de fertilizante para cactus a un cuarto de dosis una vez en primavera, o nada: el exceso lo hace crecer blando y verde.
Reproducción
Cada roseta saca hijuelos unidos por un estolón corto. Sepáralos en primavera o a principios de otoño:
- Elige hijuelos de al menos 2 cm de diámetro.
- Corta el estolón con tijeras o sepáralo con un tirón suave. No importa si sale sin raíces.
- Deja secar la herida uno o dos días a la sombra.
- Apóyalo sobre sustrato mineral apenas húmedo, con la base en contacto con la tierra, y sujétalo con una piedrecita si hace falta.
- Riega poco cada 10 días. Enraíza en 2 a 4 semanas y al año ya tiene sus propios hijuelos.
Las rosetas florecen una sola vez, a los tres o cinco años: alargan un tallo con flores rosas o amarillas y después la roseta madre muere. Es normal. Retira la roseta seca y los hijuelos ocuparán el hueco.
Problemas comunes
Rosetas abiertas, verdes y estiradas
Falta de sol. No se compactan; separa los hijuelos y colócalos a pleno sol.
Rosetas blandas y marrones desde el centro
Pudrición por agua en la roseta o sustrato encharcado, sobre todo en invierno. Retira las rosetas afectadas, mejora el drenaje y protege de la lluvia.
La roseta central se seca tras florecer
Normal: cada roseta muere después de su única floración. Retírala y deja que los hijuelos cubran el espacio.
Hojas de abajo secas
Normal en verano y en invierno. Retira las hojas secas para que no acumulen humedad entre las rosetas.
Rosetas pequeñas y pálidas en maceta
Sustrato agotado o compactado. Divide y replanta en sustrato mineral fresco.
Cochinilla algodonosa y pulgón de raíz
Motas blancas entre las hojas o en las raíces. Retira con bastoncillo con alcohol, lava las raíces si están afectadas y replanta en sustrato nuevo. Pulveriza jabón potásico cada cinco días durante tres semanas.
Preguntas frecuentes sobre el sempervivum
¿Cada cuánto se riega el sempervivum?
Cada 2 o 3 semanas en primavera y verano en maceta, cuando el sustrato esté seco por completo, y nada en invierno. En el suelo vive de la lluvia y solo necesita riego en sequías de más de un mes. Riega por el sustrato, nunca sobre las rosetas.
¿El sempervivum aguanta las heladas?
Sí. Soporta -20 °C o más y pasa el invierno bajo la nieve sin daño, siempre que el sustrato drene y no quede agua estancada en la roseta. Lo que lo mata en invierno es la humedad con hielo, no el frío. Protege las macetas del exceso de lluvia.
¿Se puede tener sempervivum en interior?
No es buena idea. Detrás de un vidrio, sin sol directo todo el día ni aire fresco, se estira, pierde el color y se pudre en pocos meses. Es una planta de balcón, terraza, rocalla o tejado. Para interior, elige una haworthia o una echeveria.
¿Por qué se muere mi sempervivum después de florecer?
Porque es monocárpico: cada roseta florece una sola vez, a los tres o cinco años, y después muere. No es un fallo de cuidados. Antes de florecer ya ha producido hijuelos alrededor, que ocuparán su sitio en cuanto retires la roseta seca.
Para combinarlo en rocallas y jardineras de sol, el sedum rústico aguanta el mismo frío, y el agave pide el mismo sustrato mineral. Si buscas rosetas para interior, mira la echeveria. En cómo regar las plantas tienes más sobre el riego por secado completo, y en el buscador puedes filtrar por «pleno sol».