Cinta o malamadre: cuidados, riego, luz y cómo reproducirla
La cinta, también llamada malamadre o lazo de amor (Chlorophytum comosum), es una planta de interior casi indestructible: vive con luz indirecta o poca luz, aguanta semanas sin riego gracias a sus raíces carnosas y se multiplica sola con los hijuelos que cuelgan de sus tallos. Es, junto con el potos, la mejor planta para empezar.
Que sea fácil no quita que tenga un problema recurrente: las puntas marrones. Esta ficha explica por qué aparecen, cómo regarla y abonarla sin pasarse, y cómo plantar los hijuelos para tener cintas nuevas en pocas semanas.
Luz
Prefiere luz indirecta abundante, a uno o dos metros de una ventana. Con esa luz las hojas salen largas y las franjas blancas o amarillas de las variedades ‘Variegatum’ y ‘Vittatum’ se mantienen bien marcadas.
Tolera poca luz, pero entonces crece despacio, las hojas pierden contraste y produce menos hijuelos. El sol directo a través del cristal le quema las hojas con manchas claras y secas; un poco de sol suave de mañana no le hace daño.
Como colgante, colócala a la altura de la ventana para que la luz le llegue por los lados y no solo por arriba.
Riego
Riega cuando la superficie del sustrato esté seca, unos 2 cm de profundidad. Sus raíces engrosadas almacenan agua, así que perdona olvidos. Orientativamente:
- Primavera y verano: cada 5 a 7 días.
- Otoño e invierno: cada 10 a 15 días.
Riega a fondo hasta que escurra y vacía el plato. El exceso de agua pudre las raíces y es la única forma habitual de perder una cinta.
El tipo de agua importa más de lo que parece: la cinta es sensible al flúor y a las sales del grifo, que se acumulan en las puntas y las secan. Usa agua de lluvia o filtrada, o deja reposar la del grifo 24 horas antes de regar.
Sustrato y maceta
Cualquier sustrato universal con buen drenaje le sirve:
- 75 % de sustrato universal.
- 25 % de perlita o arena gruesa.
Maceta con agujeros, de plástico o cerámica, 2 o 3 cm más ancha que el cepellón. Las raíces crecen rápido y llenan la maceta en uno o dos años; cuando veas que empujan la planta hacia arriba o asoman por los agujeros, trasplanta en primavera. Como colgante, usa una maceta ligera y comprueba que el gancho aguante el peso de la planta mojada.
Temperatura y humedad
Vive bien entre 15 y 27 °C. Tolera bajadas puntuales hasta 7 °C, pero por debajo de 10 °C deja de crecer y las hojas se manchan. En zonas sin heladas puede vivir en el exterior a la sombra; en el resto, métela dentro en otoño.
Se adapta al aire seco de las casas con calefacción, aunque con una humedad del 40 al 60 % las puntas se mantienen más limpias. Limpia las hojas con un paño húmedo de vez en cuando para quitar el polvo.
Abono
De marzo a septiembre, abona una vez al mes con fertilizante líquido para plantas verdes a media dosis. Necesita poco: un exceso de abono es una de las causas de las puntas marrones y de una costra blanca sobre el sustrato. En otoño e invierno no abones. Si has abonado de más, riega abundante dos veces seguidas para lavar las sales.
Reproducción por hijuelos
Cuando la planta está adulta y tiene buena luz, saca tallos largos con flores pequeñas blancas y, después, plantitas colgantes con raíces incipientes. Plantarlas es muy sencillo:
- Elige un hijuelo que ya tenga raíces de 1 o 2 cm.
- Córtalo del tallo con tijera limpia, dejando 1 cm de tallo.
- Plántalo en una maceta de 8 a 10 cm con sustrato húmedo, enterrando solo las raíces.
- Riega y colócalo con luz indirecta. En 2 o 3 semanas estará agarrado y empezará a crecer.
También puedes dejar el hijuelo unido a la planta madre y apoyarlo sobre una maceta con sustrato; cuando enraíce, corta el tallo. Si el hijuelo no tiene raíces, ponlo en un vaso de agua una semana antes de plantarlo.
Las plantas grandes también se dividen en primavera separando el cepellón en dos o tres partes con raíces.
Problemas comunes
Puntas marrones
La causa más frecuente son las sales, el cloro y el flúor del agua del grifo, seguidas del exceso de abono y del aire muy seco. Cambia a agua reposada o de lluvia, abona menos y sube un poco la humedad. Recorta las puntas secas con tijera siguiendo la forma de la hoja.
Hojas pálidas y sin franjas
Falta de luz. Acércala a la ventana y en pocas semanas las hojas nuevas saldrán con el contraste normal.
Hojas amarillas y blandas
Exceso de riego. Deja secar el sustrato y comprueba el drenaje. Si la base de la planta está blanda, sácala, corta las raíces podridas y trasplanta a sustrato nuevo y seco.
No saca hijuelos
Planta joven, maceta demasiado grande o falta de luz. Suele florecer cuando las raíces llenan la maceta y recibe luz indirecta abundante; también ayuda que los días sean más cortos, por lo que muchos hijuelos salen en otoño.
Manchas secas claras
Quemaduras por sol directo. Aléjala del cristal o filtra la luz con una cortina.
Cochinilla y pulgón
Poco frecuentes, pero posibles en plantas débiles. La cochinilla aparece como motas blancas en la base de las hojas; el pulgón, en los tallos florales. Limpia con jabón potásico cada cinco días durante tres semanas.
Preguntas frecuentes sobre la cinta
¿Cada cuánto se riega una cinta?
Cuando los primeros 2 cm del sustrato estén secos. En verano suele ser cada 5 a 7 días y en invierno cada 10 a 15. Riega a fondo y vacía el plato. Sus raíces carnosas guardan agua, así que es mejor quedarse corto que regar de más.
¿Por qué mi cinta tiene las puntas marrones?
Casi siempre por el agua del grifo, rica en sales y flúor, o por abonar demasiado. También influye el aire muy seco. Riega con agua reposada 24 horas o de lluvia, abona solo una vez al mes en temporada de crecimiento y recorta las puntas dañadas. Las hojas nuevas saldrán limpias.
¿Cómo se plantan los hijuelos de la cinta?
Corta un hijuelo con raíces de 1 o 2 cm y plántalo en una maceta pequeña con sustrato húmedo, enterrando solo las raíces. Riega y colócalo con luz indirecta; en dos o tres semanas empieza a crecer. Si no tiene raíces, déjalo en agua una semana antes.
¿La cinta es tóxica para gatos?
No. Está considerada segura para perros, gatos y personas. Muchos gatos la mordisquean porque les atraen las hojas largas, y eso puede provocarles vómitos por la fibra, pero no es un envenenamiento. Cuélgala alta si quieres conservar las hojas enteras.
Otras plantas fáciles con cuidados parecidos son el potos y la sansevieria. Si dudas con la frecuencia de riego, lee cómo regar las plantas. Y en el buscador puedes filtrar por plantas no tóxicas para mascotas.